
Este registro fotográfico fue realizado el jueves 8 de febrero en horas de la tarde. Se partió desde la comunidad de Q´ewe, perteneciente a Canas, para después de cinco horas de dura caminata llegar a los cerros de Toqtopata. En el recorrido las columnas de comuneros se iban sumando una tras otra hasta formar una sólida franja a lo largo de la ruta. Cada cierto tiempo arengaban, a gritos y en quechua, haciendo notar su presencia no solo a los Apus sino a los escasos caseríos que aparecían en la ruta.
Al llegar a Toqto se pudo reconocer, in situ, la verdad de las estadísticas que los caneños ostentan: Canas es la provincia más ganadora en estas batallas, aunque esta vez ganaría sin luchar, por walk over como se dice, debido a que, mientras los comuneros de Canas llegaban nada menos que a cien, los luchadores llegados de Chumbivilcas apenas podían ser contados con los dedos de las
manos. El miedo sería una de las razones que los caneños esgrimían, tratando de explicar la ausencia masiva de sus contendores.
Sin embargo, un comunero comentó que en la memoria de todos estaba la fuerte y violenta batalla que se había dado en Chiaraje unos días atrás (exactamente el 20 de enero), y cuyas secuelas se veían reflejadas en algunos rostros plenos de tranquilidad, que esta vez ya no tendrían que luchar. Había, sin embargo, otros rostros, en los que la mirada reflejaba precisamente lo opuesto: una especie de malestar por no poder demostrar que son los mejores en estas luchas.
Lo que se dio después fue una especie de invasión a caballo a través de los territorios del perdedor, para luego regresar a la pequeña pero surtida feria instalada en la zona reservada a los de Canas, donde comieron, bebieron y festejaron a la Pachamama, sin ninguna pérdida que lamentar. Al menos no en esta oportunidad.

